La evidencia del cáncer se ha encontrado desde el comienzo de la historia registrada, con la más antigua descripción de la enfermedad que se remonta alrededor de 3000 A.C. Si bien a lo largo de los siglos se han producido varios avances en la comprensión del cáncer, fue a mediados del siglo XVIII cuando el anatomista italiano, Giovanni Morgagni, sentó las primeras bases para el estudio científico de la oncología, dicho avance fue posible al realizar autopsias para relacionar la enfermedad del paciente con sus hallazgos patológicos post mortem, permitiendo así la detección de cáncer, aunque fuese después de la muerte, hecho que ha dado pie al desarrollo de fármacos para el cáncer.

Pero, no fue sino hasta la Segunda Guerra Mundial, que la exposición al gas mostaza llevó al estudio de la mostaza de nitrógeno como un tratamiento contra el cáncer, marcando así el comienzo de la era de la quimioterapia. Luego, en 1960 se logró conocer el Cromosoma de Filadelfia identificado en pacientes de LMC; este fue el primer defecto genético asociado con el cáncer. A continuación, vino la aprobación de 1977 de tamoxifeno (la primera terapia de cáncer dirigida, vinculante a los receptores de ER), seguida de la aprobación de rituximab (el primer anticuerpo monoclonal) en 1997 y la aprobación del Provenge (la primera inmunoterapia) en 2010.

La inmunoterapia y los fármacos para el cáncer

Hoy en día, los avances están llegando rápido. Según la información de HemOnc.org, se han dado 10 nuevas aprobaciones de fármacos contra el cáncer, de hecho, a partir de marzo del 2017, se dio a conocer que más de 80 nuevos medicamentos contra el cáncer han sido aprobados en esta década , mientras que 33 pruebas de biomarcadores utilizados para la selección de medicamentos han sido aprobados en los EE.UU.

Un largo camino por recorrer para la industria farmacéutica

Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer, pues la Sociedad Americana del Cáncer estima que, sólo en los Estados Unidos, en el año 2017 se verán cerca de 1.700.000 nuevos casos de cáncer diagnosticados y más de 600.000 muertes por cáncer. Lo anterior, dado a la increíble complejidad del cáncer en general y a que se ha presentado una variación considerable en cuanto a los tipos específicos de cáncer que contribuyen a estos números.

Gracias a los fármacos hay esperanzas

Definitivamente hay esperanza, ya que las cifras lo muestran, pues partir del 2015 había más de 800 fármacos en desarrollo para el cáncer en los EE.UU, muchos se enfocan en los cánceres pulmonares y hematológicos, pero también se están investigando numerosos fármacos para el cáncer que se perciben como los que tienen mayor necesidad de opciones de tratamiento, incluyendo cáncer de páncreas, cerebro e hígado.

La inmunoterapia ha ayudado a redefinir el tratamiento del cáncer

La aparición de la inmunoterapia ha ayudado a redefinir el tratamiento del cáncer. A pesar de que estamos a varios años del lanzamiento inicial de estos agentes, la inmunoterapia sigue generando entusiasmo considerable.

Las aprobaciones dentro de ciertos tipos de cáncer para ciertos tratamientos farmacológicos continúan aumentando a medida que los datos se vuelven disponibles para su uso por el estado de biomarcador, para las líneas de tratamiento anteriores y en combinación con otros agentes, lo que genera muchas expectativas para las personas que padecen el cáncer en sus diferentes tipos y para las generaciones futuras.